Colalao del Valle: El sol, el vino y ese arrullo de paloma que enamora

Luego de atravesar el valle de Tafí y llegar a El Infiernillo, a casi 3.000 metros de altura comienza el descenso por la ruta provincial 307. El clima se vuelve más templado y agradable; pasando por Amaicha del Valle se llega al empalme con la mítica ruta nacional 40 y, en el kilómetro 4.306, aparece Colalao del Valle, un lugar donde la tranquilidad de sus calles y el lento paso del tiempo conquista la mirada del viajero. Quizás por eso no se sorprenda al enterarse del significado de su nombre en la lengua quichua: Colalao es “arrullo de paloma”, ese canto con el que las aves se enamoran. LA GACETA / Textos y fotos de Jorge Olmos Sgrosso (Prohibida su reproducción)

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Luego de atravesar el valle de Tafí y llegar a El Infiernillo, a casi 3.000 metros de altura comienza el descenso por la ruta provincial 307. El clima se vuelve más templado y agradable; pasando por Amaicha del Valle se llega al empalme con la mítica ruta nacional 40 y, en el kilómetro 4.306, aparece Colalao del Valle, un lugar donde la tranquilidad de sus calles y el lento paso del tiempo conquista la mirada del viajero. Quizás por eso no se sorprenda al enterarse del significado de su nombre en la lengua quichua: Colalao es “arrullo de paloma”, ese canto con el que las aves se enamoran. LA GACETA / Textos y fotos de Jorge Olmos Sgrosso (Prohibida su reproducción)

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